Escuela de Reiki Bioreiki Karuna Reiki y Respiración Multidimensional de José María Jiménez Solana


EL REIKI Y LA SANACIÓN ESPIRITUAL La mente y la sanación. La mente del ser humano no es algo que esté en el cerebro, es una vibración determinada de su estructura energética que se extiende por todos los sistemas de la misma y por todas sus átomos, células, moléculas, tejidos, fluidos y órganos; tanto en la dimensión física como en las dimensiones sutiles, la mental, la emocional y la espiritual, de forma que cada ser humano tiene una determinada vibración , su energía vibra en una determinada frecuencia que determina su nivel de conciencia, esta vibración es su mente. Desde el punto de vista de la salud, el nivel de vibración de nuestra mente está relacionado con nuestra salud y con nuestro estado de sanación. La sanación y la salud son una vibración que determina un estado de armonía somatopsiquica en el que el ser humano despliega su naturaleza multidimensional en toda su potencialidad y está libre de trastornos o disfunciones en cualquier nivel de su existencia. La sanación elimina o transmuta el origen de los trastornos para que no vuelvan a manifestarse. Por ello nuestra sanación depende de un determinado nivel de vibración de nuestra mente y de nuestra estructura energética. La PsicoNeuroInmunología (PSNI) estudia cómo afecta la mente en la salud y en la sanación. Los Neuropéptidos son unas moléculas químicas que recorren el torrente sanguíneo y llenan todos los espacios intracelulares y responden en función de la vibración que reciben desde nuestra mente, por ello nuestro estado mental, emocional y espiritual determina nuestro estado de salud. Los trastornos somatopsíquicos se producen por la somatización en el cuerpo físico de determinadas alteraciones sutiles producidas por emociones y sentimientos negativos (de baja frecuencia) como la ansiedad, el estrés, la depresión, la ira, la preocupación…que producen vibraciones inarmónicas que se reflejan y sienten todas las células del cuerpo y afectan al sistema inmunitario. El Reiki y la sanación multidimensional. El Reiki es una práctica espiritual de sanación multidimensional que interactúa entre las tres dimensiones existenciales del ser humano: A nivel espiritual: Canaliza directamente las frecuencias necesarias hacia nuestro Yo espiritual para mantenerlo en contacto con su origen indiferenciado en la Clara Luz. A nivel mental: canaliza hacia nuestra mente las vibraciones necesarias para devolverle la frecuencia sanadora y mantener el contacto con el inconsciente, liberando al yo de las represiones a las que él mismo se somete para mantener el control cuando se ve inundado por la energía numinosa del yo superior y de los potenciales no egóicos del psiquismo. A nivel emocional: Canaliza hacia nuestro núcleo emocional la energía necesaria para transformar las emociones negativas en emociones positivas y para mantener la ecuanimidad en nuestras emociones y sentimientos, evitando así que se transformen en bloqueos energéticos o emocionales que perturben el funcionamiento de nuestro sistema energético. A nivel físico: Actúa directamente sobre la materia de nuestro cuerpo físico canalizando hacia los átomos, células, órganos tejidos y órganos, determinadas frecuencias de la energía universal sanadora para que recuperen la armonía y sanen una determinada disfunción cuando ya ha sido somatizada en el cuerpo físico en forma de enfermedad. Transmuta las vibraciones antes de que se manifiesten en las dimensiones inferiores y somaticen en el cuerpo físico. El Reiki actúa para nuestra sanación mediante de dos formas: Mediante la terapia y la autoterapia. Mediante las prácticas espirituales. La meditación, la oración, el altruismo, la compasión consciente. Así el Reiki puede cambiar la química cerebral y la producción química de diferentes moléculas y fortalecer el Sistema inmunitario y la Respuesta inmunitaria del paciente para que recupere su funcionalidad original. El Espacio sagrado La sanación espiritual tiene lugar dentro del Espacio sagrado que no se trata de un espacio físico, sino de una vibración generada por el binomio terapeuta-paciente, que juntos forman una entidad energética con vida propia con su propio canal central, un espacio sanador que se constituye con la intención y la voluntad mutuas y la ayuda de sus guías y de todo el universo, es como un quirófano espiritual donde tiene lugar la sanación, En el Espacio sagrado el terapeuta canaliza hacia el paciente una determinada gama de frecuencias de la Energía universal que irradian por su cuerpo físico y por sus cuerpos sutiles, iluminando sus zonas oscuras y sus sombras, armonizando los sistemas descompensados de su estructura energética, transformando sus emociones negativas en emociones positivas, sanando las tendencias kármicas que están obstaculizando su sanación, limpiando, transmutando, sanando, produciendo nuevas comprensiones y elevando su nivel de conciencia, y poniéndolo en contacto directo con la Luz sanadora de la Energía universal del Creador. El Paciente debe dejar atrás su identidad , su ego y su pasado junto con sus creencias limitadoras y conectarse con su Yo superior, con su Ser, con la Energía infinita y con la Conciencia infinita, para que su mente proyectiva, discriminadora y limitadora, deje de escribir el guión de su futuro como lo ha hecho hasta entonces, de forma que en este espacio sagrado se produzca una apertura consciente a la energía de la humildad y la entrega en la que todos los traumas, conflictos, sufrimientos y bloqueos del pasado sean aceptados, integrados y sanados, para que ya no sean capaces de definir su presente. Mediante la aceptación consciente de este espacio sagrado sanador, el paciente deja de ser su historia pasada y renace a una nueva energía sanadora. El Reiki disuelve y transmuta sus perjuicios, creencia y programaciones sobre la enfermedad, la vejez y la muerte, y esta nueva comprensión y la recepción de energía universal son un proceso multidimensional en el cada célula, átomo y partícula del paciente reciben esta nueva conciencia del espacio infinito, de la conciencia infinita y de La Clara Luz sanadora del Creador y se renuevan con ellas. Y el Sistema inmunitario se libera de sus limitaciones, bloqueos y condicionamientos y se abre de nuevo el paso hacia la sanación espiritual y multidimensional. La crisis del hombre moderno El hombre moderno ha perdido buena parte de sus facultades espirituales, de su capacidad esotérica y de interpretación simbólica y de exégesis (de ir más allá de la letra en la interpretación de los textos esotéricos) y también la capacidad de comprender los símbolos y su mensaje universal, siendo incapaz de ir más allá del plano externo de las formas que velan la realidad oculta de Dios y de lo sagrado. El mundo moderno se ha desviado de la vía contemplativa y espiritual a través de sucesivas tradiciones nacidas del racionalismo y del positivismo y en cierta manera ha invertido las relaciones hombre-Universo en función de valores utilitarios, prácticos y de satisfacción de los deseos. Desde la época moderna se ha venido dando una inversión de la espiritualidad de manera que en el mundo moderno las aprehensiones de la realidad se realizan bajo los valores del utilitarismo y de las relaciones de poder, desligándose de toda realidad trascendental, el hombre moderno quiere dominar la naturaleza con la razón como referencia, lo sensible es lo que se puede medir y captar con los sentidos y es lo único que importa a la ciencia moderna y así valores como lo espiritual, lo cualitativo y lo interior han sido sustituidos por lo profano, lo cuantitativo y lo exterior, sin realizar la necesaria integración entre lo material y lo espiritual ya que el análisis y la razón operan en la dimensión de lo definido y no pueden penetrar en lo profundo de las cosas y deben completarse con la iluminación de los principios tradicionales y universales que permitan al hombre con inquietudes espirituales la profundización e interiorización necesaria mas allá de las formas externas del consenso social. Por ello el hombre moderno siente ese vacío y esa duda existencial que produce la falta de espiritualidad que además le sume en una angustia existencial derivada de esa necesidad de agitación del mundo material que en el orden mental se traduce en una búsqueda constante e indefinida que por si misma no conduce a nada ya que está desprovista del elemento fundamental de la intención de llegar a la verdad universal. No es más feliz quien más tiene o consume, sino quien menos desea. La economía de mercado nos manipula constantemente a través de la publicidad y de los medios de comunicación, creándonos la ilusión de que vamos a conseguir la felicidad mediante la obtención de beneficios y por la producción y el consumo de bienes materiales, y esta ilusión de una felicidad que nunca llega, genera en nosotros la energía de la avidez para consumir y producir beneficios a través del mecanismo del deseo, ha generado en el ciudadano un falso sistema de valores porque no nos sirve para alcanzar la felicidad. Podemos luchar contra esta manipulación de forma individual, asumiendo cada uno de nosotros la responsabilidad de proteger nuestra conciencia de estos falsos valores. Este montaje político, económico y social, se mantiene con la energía del deseo. Por ello la responsabilidad individual de cada uno es despertar y tomar conciencia del mundo real, ya que cada uno somos responsables de nuestras vida y de nuestra conciencia y tenemos que evitar caer en el victimismo de decir o pensar que yo de forma aislada no puedo hacer nada, ya que esta actitud supone dejar tu vida en manos de los demás delegando tu responsabilidad vital y existencial, para ello una buena actitud es reducir la energía del deseo y trabajar de forma sistemática e nuestro proceso de realización. La insostenibilidad de la sociedad actual Nuestro sistema actual de organización político, económico y social es insostenible, no existe distribución de la riqueza, la presión de la injusticia social, el poco respeto a los derechos humanos, la destrucción de los ecosistemas, la contaminación generalizada, la corrupción implantada a todos los niveles, la desnaturalización del estado de derecho con la quiebra de su pilar principal de la división de poderes…continúa para mantener el sistema en funcionamiento en una huida hacia delante en caída libre. La revolución espiritual solo puede estar alimentada por la energía de la autorresponsabilidad, de la honestidad emocional y del valor para enfrentarnos a lo que no nos gusta ni nos satisface, ya que si a nivel personal el avance se produce gracias al enfrentamiento con nuestros temores, ira, ignorancia y demonios internos, igualmente a nivel social y colectivo, el cambio solo puede producirse si nos enfrentamos a las causas de las injusticias y generamos un cambio de la mente universal cuestionando los valores políticos económicos y sociales actuales que nos han llevado a la crisis mundial y a la insostenibilidad del sistema,. El camino del cambio pasa por convertirnos en activistas multidimensionales, espirituales y también políticos, económicos y sociales, porque la espiritualidad va unida en parte a los fenómenos políticos económicos y sociales, y luchar para realizar los valores de la libertad, la solidaridad y devolver la dignidad a todos los seres. Somos seres humanos multidimensionales, y en la dimensión física estamos condicionados por los valores y la vibración de la estructura política, económica y social y por ello nadie está al margen de la sociedad. La sanación espiritual nos devuelve los valores naturales del ser humano como son el sentir el amor, la compasión y la solidaridad hacia todos los seres, y la asunción de estos valores universales es un acto de valentía del ser humano comprometido como activista multidimensional, comprometiéndose con la vida y dejando a un lado los privilegios de la burbuja de seguridad que nos permite nuestra posición y nuestro estatus. La organización política, económica y social del mundo actual es insostenible a pesar de que los poderes públicos utilizan constantemente la palabra “sostenibilidad” para poder justificar sus presupuestos y detraer determinadas cantidades de ellos en su propio beneficio, la corrupción política generalizada a todos los niveles, el exorbitante gasto público en administraciones innecesarias y solapadas en varios niveles para mantener el clientelismo político y las estructuras de poder de los partidos políticos que les obliga a endeudarnos durante varias generaciones para poder mantenerlo, la incapacidad de los dirigentes políticos poco o nada preparados para efectuar sus funciones, la ineficacia de las políticas energéticas que nos han traído una inflación exagerada de las tarifas de agua, luz, gas teléfono, el constante aumento de los impuestos, tasas y contribuciones, la insolidaridad a todos los niveles, la degeneración del estado de derecho en el que ya no existe la separación de poderes, junto con la ausencia de controles del mercado financiero y de los necesarios y justos mecanismos de exigencia de responsabilidad a los propios gobernantes y de su entorno, nos han llevado al régimen de la insostenibilidad, y la punta del iceberg es la crisis mundial que comenzó en 2008. Por ello es un imperativo universal la revolución espiritual que ya ha comenzado con una transformación de la conciencia que supere los valores de estas décadas de enriquecimiento fácil, de insolidaridad y de injusta distribución de los recursos. Solo una transformación de la conciencia social, que debe comenzar por una transformación de la conciencia individual de cada ciudadano, puede paliar la presión insostenible de los desequilibrios ecológicos, demográficos, de alimentación, y de crisis de los derechos humanos, para poder acercarnos a la pretendida sostenibilidad, y para ello es necesario una toma de conciencia individual y social que nos lleve una reconstrucción en función de los valores del Ser del amor, la compasión y el altruismo, que hagan posible un renacer de la energía de la solidaridad a todos los niveles. El papel de la religión en la sociedad moderna. La sociedad moderna se ha desarrollado excesivamente desde el punto de vista material sin apoyarse en los principios de orden superior y este desarrollo racional ha ido en detrimento del desarrollo espiritual, de forma que hemos ido pasando del racionalismo al positivismo, al agnosticismo y al actual laicismo, apartándonos cada vez mas de la espiritualidad. La religión hoy es un simple hecho social. En el Cristianismo la energía profunda del Reino Social de Cristo preconizado por Jesús de Nazaret ha perdido buena parte de su significado espiritual y es comprendido por pocos hombres. La laicidad ha sustituido al valor integrador y realizador de la religión y todo ello crea un vacío en el hombre ordinario condicionado por el materialismo que generalmente ve en la Religión algo que no está de moda debido en parte al dirigismo mental de los gobiernos actuales que tienden hacia el laicismo social como un valor constructor de las sociedades actuales que han sustituido los valores y principios universales por vagas e imprecisas consideraciones morales, éticas y sentimentales en función de los valores de interés general que preconice el gobierno de turno. El Reiki es un conjunto de prácticas personales que no se basa en rituales ni en dogmas sino en el trabajo personal del practicante que le conducirá a niveles superiores de conciencia superando los niveles de la conciencia ordinaria y a experimentar la realidad verdadera, reconectándolo y religándolo (religión = religare) con su Yo superior y con su Luz interna reflejo de la luz del Universo. Lo lógico y racional es de orden inferior a lo tradicional y espiritual. La lógica de la sociedad moderna es contingente y de orden individual y racional y los principios en que se basa son de orden secundario y relativo ya que son la aplicación de los principios universales que son de orden superior y supraindividual que nos permiten el conocimiento espiritual puro no limitado por la razón y el individualismo de la lógica. Pero las verdades y principios universales son trascendentes y escapan a cualquier limitación individual y su exposición no puede realizarse mediante el método discursivo y racional ya que son de orden superior a la razón y por ello todo lo que procede de ellos secundariamente reciben de estos principios una participación energética de su carácter trascendente haciéndolos así universalmente validos. Por ello mis manuales quieren transmitir algo más que las formas y lo externo del Reiki y no se limitan a una exposición teórica de símbolos y métodos, sino que pretenden penetrar en la esencia de sus contenidos para guiar al lector y al practicante y plantearles debates internos que los lleven más allá de lo individual, de lo racional y de la dimensión física y al elevar su nivel de comprensión y de conciencia les ayuden a avanzar en su proceso de realización para lo cual el Reiki es una buena herramienta. El compromiso del practicante y del trabajador espiritual. El contenido de los manuales va dirigido al practicante que quiere y puede comprender y no a aquellos que el menor obstáculo basta para detenerlos porque se encuentran limitados por sus prejuicios y sus concepciones limitadas, racionales y cerradas. Aquel que no es capaz de mirar la verdad de frente y penetrar en esa gran soledad interior del Ser no podrá avanzar en el camino de evolución que conduce a las comprensiones y asunciones de las altas frecuencias del amor, de la compasión y de la luz que lo elevarán a los estados supraindividuales hasta lograr su liberación. Hay que depositar nuestra confianza en algo más elevado que nuestra propia individualidad y esta confianza alimentada por la chispa divina nos conduce a los estados superiores de conciencia que pueden alcanzarse mediante el progreso continuo en nuestro proceso de realización utilizando el Reiki como herramienta. Aquellos que no se atreven a ir más allá aunque intuyan lo superior es porque se han autoimpuesto unos límites fuera de los cuales pierden las referencias y son presas del vértigo espiritual que les impide distinguir lo superior y lo inferior, lo verdadero y lo falso, lo posible y lo imposible…porque con sus creencias autoimpuestas se imaginan que todas las verdades deben ser a su medida, lo que los mantiene en un nivel de consenso social medio en el que se sienten cómodos y aunque hayan asimilado algunas verdades superiores de forma parcial no pueden servirse de ello para ampliar su comprensión y su nivel de conciencia ya que se lo impide su horizonte intelectual y su partidismo involuntario e inconsciente al ser víctimas de la sociedad moderna donde viven, que ha atrofiado sus cualidades innatas para poder mantener a los ciudadanos ordinarios en una zona igualitaria y segura para el poder establecido. Pero los trabajadores espirituales vamos preparando el camino con la energía del altruismo, del amor y de la compasión que son vibraciones del Yo superior, y a través del Reiki estamos ya trabajando en el acceso a las energías de la compasión y del altruismo para facilitar a los que vienen detrás el acceso a las altas frecuencias. Lo mas penoso es comenzar el trabajo e ir transmutando las condiciones desfavorables que sin duda van apareciendo, por ello la tarea de preparación de los practicantes Reiki y de todos los trabajadores espirituales es ardua y no exenta de sinsabores. Cuando el practicante ha intuido las verdades universales y se ha encendido su fuego interno y su semilla divina se conecta con un Canal central de ancestros y maestros que mantiene una energía subyacente de la que obtiene determinadas comprensiones de verdades espirituales y de verdades universales que ya no pueden perderse de vista jamás, ni tampoco puede negarse a aceptar las consecuencias de este acceso a las altas frecuencias que genera unas obligaciones inherentes a todo conocimiento verdadero frente a las cuales cualquier otro compromiso es de orden menor, ya que el compromiso de seguir avanzando y de transmitir el conocimiento a los demás pertenece al ámbito interno y suprarracional y su semilla queda insertada para siempre en nuestra estructura energética otorgándonos la comprensión y el convencimiento de que en nuestro interior mora un reflejo de la verdad universal y ello alimenta nuestro fuego interno con el poder de la verdad para vencer los obstáculos que se nos puedan presentar porque además tenemos la seguridad interna de que nada puede prevalecer sobre estas verdades de la Unión y de la Comunión Universal. El don universal de la chispa divina. Para facilitarnos el retorno al origen, todo ser humano tiene un don interno que le posibilita el acceso a la realización de sus potenciales estados superiores. En el ser humano existe un mecanismo interno que se pone en funcionamiento llegado a un determinado punto, y este don divino y universal es alimentado por el fuego interno que es una inquietud dirigida por la intención firme de llegar a la verdad universal y que actúa como detonante para salir del estado inercial de ignorancia y de error del hombre moderno y esta inquietud con intención de llegar a la verdad, se diferencia de la inquietud de búsqueda permanente, en que la primera desparece cuando el hombre alcanza el conocimiento, mientras que la inquietud existencial deviene permanente y se transforma en angustia existencial que es un grado inferior de disfunción energética que consiste en una forma de miedo a lo desconocido, al abismo que mantiene al ser humano en la ignorancia y rebasa su posibilidad de comprensión y le lleva a sentir miedo de diferentes objetos y situaciones a los que atribuye este miedo sin darse cuenta que la causa reside dentro de si mismo. Al disolverse la ignorancia mediante el conocimiento se disolverá también cualquier miedo que tenga su origen en la ignorancia. Independientemente de todas la teorías y sistemas de Reiki que puedan exponerse en cualquier manual (lo exotérico), el practicante solamente puede encontrar los principios dentro de si mismo (lo esotérico) porque lleva dentro el reflejo de la energía divina que contiene la correspondencia de todo lo existente que lo convierte en un símbolo de la existencia universal de manera que mediante la concentración , la meditación, la oración y las practicas energéticas y espirituales compasivas y altruistas de Reiki consigue penetrar hasta el centro de su propio ser donde encontrará la esencia de la energía divina que le otorga el conocimiento de todo lo existente en la suprema unidad del principio universal. En toda doctrina y tradición existen unos principios universales que se deben interiorizar por el practicante y durante su proceso de realización se utilizan los símbolos, el lenguaje y la escritura (por su carácter simbólico) con la única finalidad de servir de apoyo o soporte al practicante para un trabajo personal posterior más profundo que le ayude a concebir y penetrar en esos principios y en este proceso la enseñanza oral y personalizada del maestro debe ser preferente a la enseñanza grupal ya que el contacto directo entre el maestro y el practicante es más valido para transmitirle las vibraciones propias del proceso iniciático que la forma grupal donde siempre se dispersan más las energías, teniendo siempre presente que todo maestro es transitorio y sus enseñanzas únicamente proporcionan al practicante unos medios para aproximarse al conocimiento supremo y que como este es incomunicable se precisa del trabajo personal de realización de cada uno para alcanzar la unión del Ser con el Principio universal o principio divino de la comunión universal, que es el objetivo de las diferentes tradiciones, religiones y yogas (como el Reiki) y consiste fundamentalmente en alcanzar un nivel superior de conciencia permanente que nos mantiene unidos al principio divino y disueltos permanentemente en la Comunión Universal iluminados por la Clara Luz. Con el Reiki hacia la revolución espiritual Otra causa de insatisfacción en el mundo actual está originada por el estancamiento general del hombre ordinario en la energía del individualismo y del Yo ego, por la desintegración del ser humano que está anclado en la dimensión física, en la energía de baja frecuencia del Yo individual que genera un miedo y una ansiedad generalizados por su insatisfacción personal y por el miedo al futuro y a la muerte. Vivimos esclavizados por los deseos y las pasiones y su imposible satisfacción perpetua nos hace perpetuamente infelices. Nos comportamos como si fuéramos a vivir eternamente sin tomar la conciencia plena de nuestra impermanencia. La falta de conciencia del momento presente nos causa cierta ansiedad crónica. Estamos sumidos en una crisis espiritual de la civilización actual en la que el karma colectivo se está manifestando y esto genera a su vez karma negativo para el futuro. Únicamente un cambio de rumbo hacia los valores de la espiritualidad puede poner fin a esta situación. Muchos practicantes impulsados por una fuerza interior espiritual ya han comenzado la Revolución Espiritual y poco a poco les seguirán todas las personas del planeta Tierra. Nos damos cuenta día a día que a medio plazo esta situación será insostenible. La Naturaleza nos empieza a pasar factura con el calentamiento gradual del planeta que produce inviernos más cortos y duros y veranos más calurosos, el mar aumenta su nivel, la capa de ozono se destruye, los desastres naturales aumentan, la presión de los movimientos migratorios del tercer mundo cada vez es mayor, se desnaturalizan las relaciones sociales y personales, los recursos energéticos disminuyen… La vuelta a una vida más simple en la que la espiritualidad recobre su papel en la integración multidimensional del ser humano serán los pilares de la Revolución Espiritual que ya ha comenzado. El trabajo de cada practicante Reiki elevándose hacia las altas frecuencias produce una influencia en todo el planeta, y refuerza el canal central subyacente de la comunidad mundial y universal de practicantes comprometidos con su crecimiento espiritual y con la sanación individual y colectiva. Cada día un mayor número de practicantes en todo el mundo realiza sus votos internos y su compromiso de seguir avanzando en su camino de evolución, de seguir creciendo espiritualmente, de integrar su multidimensionalidad, de cimentar su estructura energética en los pilares del amor y de la compasión, y se comprometen personalmente con ellos y con el universo. Mediante estos votos de compromiso de realización personal hacia las altas frecuencias todos los obstáculos que encontramos en este camino como nuestros deseos, pasiones e ilusiones se vuelven peldaños que vamos ascendiendo hacia la liberación. Uno de los pilares de esta Revolución espiritual es la transmutación alquímica espiritual en la calidad de sus motivaciones que desplaza al practicante desde el espacio de las bajas frecuencias de los niveles ordinarios de conciencia del Yo ego donde la motivación de nuestros pensamientos palabras y acciones es únicamente el beneficio propio hacia el espacio de altas frecuencias de los niveles superiores de conciencia del Yo superior donde la motivación de nuestros pensamientos palabras y acciones es el beneficio para todos los seres, impregnando nuestras actuaciones con la intención altruista del beneficio para los demás, de actuar en beneficio de todos los seres; cualquier acto que realicemos se vuelve iluminación si incluimos en su motivación la doble motivación del beneficio individual y además la intención compasiva y altruista de ayudar a los demás, de lograr un beneficio para los demás. Todos somos Uno y pertenecemos a la misma realidad, todos tenemos esencia luminosa, somos luz, por ello la motivación universal debe incluir el beneficio propio y el beneficio de los demás porque nadie puede permanecer feliz en un entorno de sufrimiento. Y este es uno de los objetivos del Reiki: acceder a la motivación universal y elevar la vibración de la estructura energética del practicante hacia las altas frecuencia de la compasión y del amor. El hombre actual sufre porque está anclado en la energía del Yo ego, generalmente concentrado en la satisfacción de los deseos y de los sentidos. El practicante Reiki debe trabajar para salir del espacio energético individualista del Yo ego y penetrar en el espacio altruista del Yo superior. Somos viajeros en tránsito en el océano de la existencia y la mayor parte del viaje vamos a la deriva arrastrados por las olas los deseos, las ilusiones y las pasiones sin darnos cuenta que las causas de estas tempestades están en nuestro interior. Cada uno de nosotros quiere vivir para si mismo centrado en el espacio de su ego sin tener en cuenta a los demás pero a veces nos damos cuenta de que nos persigue la sombra de nuestro karma que estaba esperándonos antes del nacimiento y nos seguirá mas allá de nuestra muerte, entonces también queremos huir de nuestro karma y en una huida hacia delante nos aceleramos, vivimos de manera inconsciente generando mas karma negativo con nuestros pensamientos , palabras y acciones, huyendo de nuestra propia sombra, sin penetrar en la conciencia plena de quienes somos, de nuestra impermanencia, de nuestras ilusiones, de nuestro egotismo. La Revolución Espiritual nos conduce a un nuevo espacio energético más allá de la energía del Yo ego, abandonándonos al poder sanador y transmutador del Reiki nos elevamos hacia la plena conciencia del amor y de la compasión para nuestro bien y para el de toda la humanidad. El espacio energético del Yo ego es semejante a una atalaya sobre la que nos elevamos por encima de los demás desde la que creemos que siempre tenemos razón y que los que se equivocan son los demás, que mis pensamientos son los mas justos, es una posición individualista en la que predomina el dogmatismo y los prejuicios, un espacio en el que solamente hay sitio para ti mismo. En la mente egoísta no trabajada, los deseos e ilusiones imponen su ley como un enemigo, como un ladrón interno que nunca está satisfecho. El hombre inconsciente situado en las bajas vibraciones del Yo ego siempre quiere más de todo, hacer lo necesario para satisfacer los deseos sin tener en cuenta a los demás, continuamente nos esforzamos por situarnos en el mejor sitio aunque molestemos a otro, en llegar antes que el vecino, en estar el primero en las colas, en coger rápidamente la mejor comida y bebida en las fiestas, en destacar sobre los demás en las reuniones, en realizar una ganancias aun a costa de las pérdidas de otro, en no aceptar la responsabilidad de los accidentes de tráfico cargando la culpa sobre los demás cuando ha sido nuestra, en no prestar ayuda a quien lo necesita… Para armonizarnos con el orden divino de la Creación debemos trabajar en abandonar el espacio del Yo ego, transmutándonos para integrar las altas frecuencias del Yo superior para que la energía sanadora Reiki del amor y de la compasión penetre en nuestra conciencia. El Reiki es un sistema ecléctico, conciliador e integrador de los aspectos más efectivos de las diferentes cosmovisiones, de lo oriental y de lo occidental, de lo antiguo y de lo moderno, de lo sagrado y de lo profano y su objetivo es penetrar en el interior superando la energía limitadora del Yo ego para despertar y hacer emerger el potencial superior del ser humano y llevar al practicante al crecimiento espiritual y a la expansión de la conciencia trascendiendo los límites del individualismo y del ego abriéndose a su Yo superior y elevando la vibración de su estructura energética que le permitirá sintonizar con las frecuencias sanadoras de la energía universal para canalizarla con la intención amorosa y compasiva de sanción espiritual hacia si mismo y hacia los demás La energía del Yo ego nos ata. El hombre actual vive constantemente atado de pies y manos en el plano físico, reprimido en el plano emocional y sin libertad espiritual para poder decidir sobre su propia vida, arrastrado hacia donde le quieran llevar sus carceleros (pasiones, ilusiones, deseos, posesiones…) Las cadenas que nos atan son de diferentes materiales de hierro, de plata o de oro pero el resultado es el mismo, una vida de prisionero sin libertad. Unos vivimos atados a otra persona apegados a ella, otros al status social que debemos mantener aun a costa de nuestra libertad, un caso de encadenamiento que todos podemos ver en nuestra sociedad es el de los políticos de cualquier tendencia, el apego a su poder los ata constantemente, están atados a su sillón que les potencia su ego desde el que se sienten por encima de la ley y del bien y del mal… para estas personas la vida aunque parezca placentera es una continua prisión pero su ignorancia e inconsciencia les lleva a soportarla, su espíritu es pesado y está siempre vibrando a bajas frecuencias y cuando han llegado al final de su vida se dan cuenta de que ha sido fugaz e inútil y de que han generado una gran cantidad de karma negativo para ellos para sus familias y para su pueblo. El destino del ser humano es manifestar en si mismo la vibración Reiki del amor y de la compasión integrándola con plena conciencia en su estructura energética para avanzar en su proceso de realización y evolucionar con todo el cosmos hacia la Clara Luz y hacia la Conciencia total y la Comunión Universal a través de su forma física. La tradición y los principios universales comunes a todas las religiones y tradiciones. Los principios tradicionales siempre han determinado la historia de la humanidad. Son energías o principios de orden superior al orden humano, de carácter no humano, que han inspirado todas las tradiciones y que conserven su conexión original con el Principio Supremo (Dios, Creador, Energía Universal). El Ser humano está dotado desde su nacimiento de una chipa divina que le impulsa durante toda su vida a avanzar en su proceso de realización desarrollando todas las posibilidades de su Ser hacia las altas frecuencias de la luz, de la compasión, del amor universal y de la Comunión universal. En nuestros manuales, siendo fieles a estos principios tradicionales que han servido de apoyo y guía a toda la humanidad desde sus orígenes, nos apoyamos en diferentes puntos de vista de las diferentes tradiciones para intentar señalar un camino, una dirección que sirva de guía al practicante Reiki en su proceso de realización hacia la liberación y la iluminación. Y en este proceso vamos a profundizar en el Reiki como una herramienta y un punto de apoyo que sirva al practicante a esta finalidad. De forma que las diferentes religiones van a ser igualmente validas para que el Ser humano recorra su camino de evolución utilizando si así lo desea el Reiki como punto de partida, como vehículo de desarrollo y como medio de elevarse hacia la Unión Universal para realizar a Dios en si mismo en su liberación final. Cada confesión religiosa y cada forma tradicional particular son una adaptación de la tradición primordial, de los principios universales, de las energías y potencias divinas, todas ellas tienen su origen en lo indiferenciado, en el Vacío absoluto (WuKi) sobre el cual el Creador actúa con una primera intención manifestadora universal para ir creando todo lo existente, así el proceso de manifestación es un despliegue de las fuerzas creadoras desde el Centro común o esencia divina, donde todo es Uno y Uno es todo, donde se da un estado permanente e inmutable de Comunión Universal, este es el principio universal del que todas las religiones y formas tradicionales individuales proceden y hacia el que se dirigen, por ello cualquiera de ellas es igualmente valida para el practicante Reiki siempre que conserve su conexión con este Principio Universal, esta Energía Universal de la que todas proceden más o menos directamente en función de las circunstancias especiales de tiempo, personas y lugares y lo que cambia no es la esencia de las doctrinas que está presente en todas ellas por estar más allá de las contingencias, sino únicamente las formas exteriores de sus diferentes ritos y simbolismos de las que se revisten las diferentes religiones y tradiciones (como el Reiki). El practicante puede vincularse a una de estas religiones o tradiciones para guiarse en su proceso de realización siempre que esta sea completa en el doble aspecto esotérico y exotérico ya que entonces es válida para todos: para el practicante que pretenda limitarse únicamente al punto de vista religioso o exotérico y para aquellos practicantes más comprometidos y avanzados que quieran seguir la vía iniciática y esotérica, ya que ambos tendrán el camino abierto, en este segundo caso hay que tener en cuenta que el camino iniciático se puede apoyar y superponer sobre el camino religioso especialmente en lo referente a ritos, simbolismo, tradiciones y ceremonias exotéricas que servirán de punto de apoyo al practicante que pueda ver mas allá de las formas externas accediendo a la información esotérica que conllevan. Esta equivalencia entre las diferentes doctrinas y tradiciones comporta también cierta comunidad de símbolos, de métodos y analogías sobre cuestiones similares de manera que se da un cierto paralelismo esencial en todas ellas y en ocasiones nos encontramos en presencia de símbolos que son similares en todas las tradiciones lo que nos lleva a reconocer en ellos la manifestación de esa Unidad fundamental que está siempre presente bajo diferentes formas debido a la universalidad de los principios. Aunque en la sociedad occidental se da una inversión de valores que ha sustituido lo esotérico por lo exotérico, lo interno por lo externo, lo sagrado por lo profano, lo religioso por una tendencia acentuada hacia lo laico, siempre se conserva un germen, una semilla ligada al Principio Universal ya que ninguna civilización es totalmente profana o laica y sea cual fuere el estado en que se encuentra, el germen espiritual que la mantiene unida con el Principio Universal y Supremo nunca desaparece y ese Rayo de Luz primordial la une con el Centro del Universo y con la Energía Universal y por ello toda religión y tradición que conserve su vinculo con el Principio Universal encierra en su centro la verdad universal y dentro de ella mediante sus analogías, correspondencias, símbolos, ritos, iniciaciones y relaciones simbólicas, el practicante puede encontrar diferentes caminos, todos igualmente validos, para la adquisición del conocimiento que le permitan avanzar en su proceso de realización hacia la liberación ya que todas las religiones y tradiciones han sido generadas con la finalidad iniciática de lograr la Unión con el Principio Universal que por ser el origen y la fuente de todo el Universo ejerce su reflejo sobre todas ellas por igual. El Reiki como un Yoga más para el proceso de realización del ser humano. El Reiki como cualquier Yoga, es un conjunto de técnicas para liberar al ser humano de sus estados de ignorancia (avidya) que le producen sufrimiento y dolor y busca crear las condiciones mentales y espirituales que posibiliten al practicante una visión superior para elevarse sobre las paradojas, condicionamientos y limitaciones de la conciencia ordinaria. El ser humano está sumido en la ignorancia de su propia naturaleza (que es pura conciencia y energía) pero esta pura conciencia del ser generalmente se encuentra asociada con la materia inconsciente e identificada con la dimensión física del cuerpo material aunque siempre está presente la potencialidad de sus otras dimensiones mental, emocional y espiritual que percibe confusamente debido a la ignorancia de manera que el Yo superior solo percibe a través de la mente racional sin tener en cuenta la dimensión espiritual y ello es causa de limitaciones y disfunciones que producen sufrimiento, dolor y angustia existencial, pero el lado positivo es que estos estados de infelicidad generan a su vez en el ser humano la energía necesaria para tratar de afrontarlos y superarlos. Todo ser humano persigue el objetivo de evitar el dolor y cualquier práctica que nos conduzca a liberarnos de las limitaciones y retornar a nuestra condición original de comunión debe actuar de forma que nos abra las puertas de la interiorización profunda que es un estado en el que nos abstraemos de todos los procesos mentales provocando la desaparición de la mente accediendo al conocimiento y la sabiduría que nos liberen de los estados mentales limitadores y nos permiten alcanzar la comprensión total de la realidad. El Reiki nos ayuda a ir resolviendo y aclarando los aspectos que nos condicionan y así vamos adquiriendo un poco más de libertad y de trascendencia. El Reiki y la sanación del ser humano. El ser humano es un entidad energética multidimensional que coexiste simultáneamente en las dimensiones física, mental, emocional y espiritual y la vibración de cada dimensión va aumentando desde la más baja de la dimensión física perceptible por los sentidos como materia, pasando por la vibración de la dimensión mental-emocional que percibimos como emociones y sentimientos positivos y negativos hasta la más elevada de la dimensión espiritual perceptible solamente de forma sutil durante la meditación. El ser humano tiene integridad energética cuando los cuatro pilares de su estructura energética (el Sistema de chakras, el Canal central, los tres Tantien y la Orbita microcósmica) funcionan armónicamente y sin fallos. La integridad energética es salud. La desarmonía y la falta de integridad energética es falta de salud. La enfermedad es una falta de integridad energética somatizada en el cuerpo físico y su proceso suele comenzar en las dimensiones no físicas, la dimensión mental emocional y la espiritual, con un proceso psicosomático provocado por conflictos emocionales, mentales, psíquicos y espirituales no resueltos, asimilados ni integrados en la multidimensionalidad del ser humano. Las emociones son energías que se sienten también en el cuerpo físico donde las somatizamos como sentimientos. Un sentimiento es una emoción somatizada en nuestro cuerpo, y como las emociones pueden ser positivas o negativas, la somatización resultante será positiva si resulta de una adecuada interpretación, percepción y armonía emocional y negativa si resulta de una inadecuada interpretación, percepción y desarmonía emocional. El sistema nervioso está relacionado con el sistema inmunológico y pueden influirse mutuamente ya que el espíritu, la mente, las emociones y el cuerpo están íntimamente relacionados y los diferentes centros cerebrales interactúan con la medula ósea cuya misión es la fabricación de linfocitos T como postula la moderna psiconeuroinmunología. Los mensajes químicos más activos se concentran en los centros nerviosos donde se procesan las emociones y existe una relación entre el sistema emocional, el sistema nervioso autónomo y las células inmunitarias y esta relación también es una conexión física que es un punto de contacto que permite a las células nerviosas liberar los neurotransmisores que regulan la actividad de las células inmunitarias. Las hormonas que liberamos en la situaciones de estrés: catecolaminas (adrenalina y noradrenalina), cortisol, prolactinas y endorfinas, tienen una gran influencia en el sistema inmunitario. Por ello el estrés disminuye el nivel de respuesta de nuestras defensas y si es prolongado esa inhibición se hace permanente, especialmente cuando las situaciones de estrés se viven en soledad al no poder compartir las emociones negativas traumáticas se bloquean y se producen desequilibrios que pueden acabar somatizando en enfermedades. El Reiki y las diferentes técnicas contenidas de nuestros manuales contienen las pautas para mantener nuestra estructura energética en un estado optimo y recuperar nuestra integridad energética y también para ir depurando nuestras tendencias kármicas de los patrones negativos que nos están afectando en nuestra salud a todos los niveles, y para ir depurando nuestro sistema emocional de las emociones negativas bloqueadas que podrían somatizar en enfermedades y desactivar en las dimensiones sutiles las que ya han comenzado a manifestarse en el plano físico. Diferencias entre la psicoterapia tradicional y la terapia Reiki de sanación espiritual. La psicología tradicional establece que los aspectos y comportamientos subconscientes negativos que heredamos están inscritos en nuestro circuitos cerebrales y que se pueden reprogramar mediante el dialogo terapéutico de la psicoterapia, pero estas huellas negativas son patrones energéticos negativos que están adheridos a la estructura energética como garrapatas emocionales y para soltar estos anclajes hay que transmutar e iluminar la carga energética negativa que conllevan, lo que puede llevar años a la psicoterapia tradicional porque el dialogo terapéutico no es suficiente para sanar en profundidad ya que se produce a nivel mental, en un nivel de conciencia ordinario de la realidad consensual a través de la mente racional y discriminativa y solo incide sobre la superficie del problema, rascando sobre ella repetidas veces, pero es insuficiente para perforar la barreara de la mente discriminativa y pasar a la dimensión espiritual llegando al hecho nuclear inicial que originó el trauma incidiendo directamente sobre su equipaje de emociones negativas para iluminarlas y sanarlas. El Reiki y la Sanación espiritual prescinden del dialogo terapéutico y de la herramienta mental del e lenguaje y actúan directamente en la dimensión espiritual a niveles superiores de conciencia, transmitiendo hacia el paciente la energía espiritual necesaria para actuar directamente sobre la carga negativa inicial del hecho nuclear de la huella transmutando y sanando su carga de energía negativa. La Terapia Reiki de sanación espiritual realiza una limpieza inicial de la energía toxica que hay en torno a la huella y después trabaja en un nivel más profundo de conciencia transmutando y borrando cualquier energía negativa del hecho nuclear. Para lograr sintonizar con estos niéveles superiores de conciencia el terapeuta debe haber superado su ego y su individualismo para dejar de identificarse con su historia personal y poder disolverse en el infinito, en la energía sanadora universal, dejar de sentirse como su Yo individual y poder sentirse uno con todo para poder interactuar dentro de ese todo donde tiene lugar la sanación. El terapeuta debe dejar a un lado el trabajo con las historias personales de su paciente (como sucede en la psicoterapia tradicional) para intentar ayudar al paciente a que descubra que el no es su historia personal, que es un ser espiritual en un cuerpo físico, y que su cuerpo puede estar enfermos pero que el no es la enfermedad, para superar sus limitadas concepciones sobre la enfermedad y la sanación que les vienen impuestas por su historia pasada. Atravesar la enfermedad, las sombras y el miedo son pasos obligados en el viaje del terapeuta como sanador espiritual para poder perforar la barrera de la mente discriminativa y racional que nos mantiene en el espacio limitado de la realidad consensual del mundo convencional de la razón y de la materia y poder penetrar en la dimensión espiritual (en el otro lado) donde tiene lugar la sanación porque todo es posible. A través de las crisis existenciales, las enfermedades y los pasos difíciles, el hombre ordinario va sintiendo situaciones existenciales de confusión, sufrimiento, e insatisfacción con el mundo que le hacen sentirse alienado, desplazado, confuso e inseguro, siente que los valores ordinarios del mundo convencional ya no le sirven porque son incapaces para sostener su vida que en estas situaciones es experimentada como un sinsentido debido al resultado de la confrontación entre la realidad ordinaria de su Yo individual y las experiencias espirituales y numinosas de su Yo superior y de su Ser que le llevan a hacerse más meditativo buscando la purificación y la soledad a través de las cuales va desintegrando las viejas estructuras e identidades de su pasado y va naciendo a una nueva forma de ser. El terapeuta comprende que las estructura heredadas son un corsé que le condicionan y que debe desprenderse de ellas para integrarse en un nuevo nivel de conciencia, para ello va superando su individualidad y disolviendo el hueco familiar que precede a su nacimiento y que le ha dado una identidad ilusoria condicionándolo mentalmente mediante su nombre, apellidos, status y familia con los que se identifica. Debe desparecer la vieja concepción de uno mismo como una individualidad separada y asertiva, “El aquí estoy yo” y este soy yo, deben ser sustituido por la energía de la humildad, la libertad y la compasión y el amor que le llevan a un espacio nuevo en el que el terapeuta se ha desprendido de su caparazón egóico y de su orgullo de ser para tomar conciencia del espacio sagrado, del infinito donde todo es amor y luz y donde todo es posible y tiene lugar la sanación. Es como un rito de paso en el que el terapeuta deja de sentirse como la individualidad con la que se identificaba, deja de sentirse un ser fronterizo para pasar a sentirse como parte del todo y experimentar que ya no existen fronteras entre el y el todo, en este espacio sagrado ya no existen orgullo, asertividad, individualidad, ego ni soberbia que son sustituidas por el amor y la compasión, y la permanencia en este espacio sanador se manifiesta en un trato especial con los demás que a veces no se corresponde con las formas externas pero es percibido a nivel sutil por el paciente y por todos los demás. La culminación de este tránsito es la energía de la humildad en la que el terapeuta ya se ha liberado de su orgullo, de su individualidad, de sus miedos, del poder egóico de su mente y del miedo a la muerte, pero el camino no acaba aquí porque el proceso de realización sigue toda la vida pasando de unas moradas a otras más elevadas en su viaje arquetípico hacia su origen y hacia el reencuentro con su Ser en un nivel más elevado de conciencia para poder compartir la comunión con todos los seres en la Clara Luz. CÁNCER Y REIKI. El cáncer es una mutación del código genético de determinadas células debido a una depresión del sistema inmunitario que es incapaz de mantener la integridad energética en el sistema energético de la persona afectada. Algunos tipos de cáncer son la analogía de la somatización de un conjunto de traumas de soledad y abandono, otros son debidos a la influencia del estrés en el sistema inmunitario como hemos indicado antes, otros debidos a un mal procesamiento de las emociones y otros a unas tendencias kármicas generadas o heredadas que traemos de otras vidas. El Reiki es una terapia de aportación de luz (vibraciones de altas frecuencias) a la estructura energética del paciente que se dirige a incidir en estas causas para hacer que pierdan su capacidad traumática para somatizar en enfermedades, y contiene diferentes herramientas para procesar las emociones negativas y las situaciones traumáticas archivadas en nuestra biografía oculta, entendiéndolas, comprendiéndolas y aceptándolas e iluminándolas con la luz de la conciencia. Las técnicas del Reiki no enfatizan en la sintomatología sino que se dirigen directamente al origen de los núcleos potencialmente dañinos para desactivar la carga energética negativa y neutralizar su capacidad perjudicial despertando y activando al sanador que todos llevamos dentro que es nuestro Yo superior que sabe y que hace comprender a nuestro Yo inferior las causas de nuestras desarmonías y enfermedades. La enfermedad es el propio enfermo y también en el están la mayoría de las claves de su sanación, y la labor del terapeuta es descubrir esto, desvelar al enfermo su Yo superior en todo su esplendor y desplegar toda su capacidad sanadora aportando luz a su estructura energética. Las Células normales y las Células malignas. -Las células normales se dividen y cuando llega su madurez, ellas mismas se suicidan (apoptosis) generando la proteína P53. Cuando este proceso no se produce, sucede que cuando en una célula normal llega el momento de suicidarse (apoptosis), no lo hace, y se sigue dividiendo anormalmente, formando determinadas agrupaciones de Células anormales o células cancerosas que se llama Tumor o Neoplasma, que sigue creciendo y se extiende de dos formas: -Por invasión, penetrando en los tejidos vecinos; -Por metástasis penetrando en el torrente sanguíneo y linfático y extendiéndose por todo el organismo. Cuando el Tumor es maligno se llama Cáncer y las células cancerosas que lo forman han degenerado, se han transformado y mutado, alterando su función biológica normal como parte integrante del organismo y por ello ya no responden a los mecanismos de defensa del organismo del sistema inmunitario. Las células tumorales tienen antígenos que no aparecen en las células normales y normalmente el SI las reconoce como extrañas y las destruye con las células asesinas o células Killer. El cáncer es una energía del caos que provoca que las células normales pierdan el mecanismo que frena su división y su crecimiento, y comiencen a multiplicarse de forma caótica y desordenada. -El sistema inmunitario realiza la defensa contra las células cancerosas con los glóbulos blancos, poniendo en marcha el sistema de defensa y ataque, contra los agentes patógenos y antígenos que son moléculas reconocidas y marcadas por el organismo para ser destruidas, pero las células cancerosas generan determinados receptores de superficie que no son reconocidos por el sistema inmunitario como extraños y por ello no son atacados. Normalmente del sistema inmunitario realiza su trabajo destruyendo a las células malignas antes de que se multipliquen, pero cuando se encuentra debilitado por causas bioquímicas o energéticas no puede realizar su labor de defensa y las células malignas se reproducen de forma incontrolada. El oncogén Los genes están dentro de los cromosomas que son moléculas grandes de ADN formadas por 2 cadenas químicas enrolladas como una hélice doble. Cada cadena está formada por diferentes combinaciones de 4 bases (Adenina, Citosina, Tiamina y Guanina). Los genes normales pueden mutar de forma anormal generando un Oncogén que puede a su vez mutar generando una célula cancerígena desde una célula normal.. Los Oncogenes, son genes anormales que proceden de una mutación de un Gen normal, Proto-oncogen, debido a una deficiente combinación de sus proteínas, y son los causantes de a transformación de una célula normal en una célula maligna o cancerosa que desarrollará un determinado tipo de cáncer. En el genoma humano se han identificado más de 60 oncogenes. Los protooncogenes son genes normales que codifican la proteína del núcleo y de la membrana de las células que intervienen en la homeostasis celular. En todas las células hay muchos protooncogenes y cuando se alteran algunos, pueden ocasionar la transmutación de esa célula normal en una célula maligna aunque se necesitan varias alteraciones de diferentes oncogenes dentro de una célula normal para que se realice esta mutación. Mediante el Reiki y la Sanación espiritual podemos aportar Energía Sanadora al interior de las células para introducir orden y estructura mediante la luz de la conciencia y evitar las mutaciones malignas de los protooncogenes y de las células normales en células malignas.. Los Marcadores Tumorales. (Biomarcadores) Son unas moléculas producidas en las células tumorales que se encuentran en los fluidos (sangre, orina) y tejidos. Existen diferentes marcadores tumorales y su concentración refleja la presencia y el estado del cáncer. Influencia de las emociones Existe una constelación de actitudes y de factores de la persona que pueden estar relacionados con la posibilidad de contraer un cáncer. Uno de ellos es la tendencia a ocultar las emociones y los sentimientos propios y de estar excesivamente orientados a los demás debido a una falta de cercanía y de relación con los padres en la niñez y en la juventud que genera una discapacidad de abrimos al amor y de amarnos a nosotros mismos. Existen ciertas pautas psicológicas y comportamentales que pueden predisponnos a desarrollar un cáncer: -El contenido de los sentimientos y las emociones y la capacidad de expresarlos está relacionado con el cáncer de pulmón - Las diferentes formas de la E abandono están relacionados con el cáncer en general. La falta de proximidad con los padres, las separaciones o abandono por la pareja amada, el abandono en la vida económica y social. -La ira y el carácter explosivo están relacionados con los canceres del abdomen. -El bloqueo y la represión de los sentimientos y emociones están relacionados con el cáncer de colon. -Aunque hay que tener en cuenta que en la aparición del cáncer influyen muchos factores y que esto es solo uno más que no implica poner el énfasis en la autoculpabilidad del enfermo por su pasado y por su carácter cuando más necesitado está de apoyo, comprensión, aceptación y perdón. Por ello la relación con el enfermo tiene que estar llena de compasión y de presencia ecuánime sin acusar ni juzgar, actuando solo con generosidad y compasión y aceptación para poder contribuir a generar en el enfermo pensamientos y sentimientos que le ayuden a desplegar su RI y su CR adecuadas para su sanación. La Red de apoyo del enfermo En el proceso de sanación es muy importante la Red de apoyo del enfermo, por ello debemos desarrollar y mantener una la Red de apoyo del enfermo familiar y social cuyas premisas sean el acompañamiento, el amor y la compasión, energías que contribuyen a que determinados factores sanadores que el enfermo necesita se encuentren presentes desplegando toda la potencialidad del Sistema inmunitario, la Respuesta inmunitaria y la Capacidad de recuperación (capacidad de Recuperación). Igualmente la Red de apoyo del enfermo es muy importante en las personas sanas para hacerlas más fuertes ante la enfermedad. La cantidad y calidad de amor que el enfermo reciba de su círculo relacional son decisivos en la formación de sus actitudes, prejuicios y creencias sobre su propia enfermedad y su sanación (modelo psicobiosocial). Por ello tanto la Red de apoyo del enfermo como el propio enfermo tienen un papel activo en el proceso de sanación porque las creencias de una persona sobre la salud y la enfermedad pueden cambiar la química del organismo. El Reiki y la Sanación espiritual nos más humanos y compasivos y nos hacen comprender que la salud está relacionada con la calidad de nuestros pensamientos y sentimientos y con la calidad de nuestras relaciones con los demás y con el mundo, y por ello contribuyen a mantener estas redes de apoyo al enfermo y nos ayudan a integrar las energías de la compasión, del amor y del altruismo. El Reiki como herramienta de autosanación y de trascendencia. El Reiki es universalmente valido para cualquier ser humano ya que a través de la experiencia interior y el trabajo personal, unifica la conciencia del ser humano individual con la conciencia del Yo ego con la Conciencia universal. En Reiki el practicante va avanzando en su proceso de realización personal a través de las prácticas energéticas y la meditación, sin apoyarse en la razón ni en el intelecto ni en ritos o dogmas. Dentro de cada uno tenemos la semilla energética del fuego interno que nos impulsa a movernos y a buscar para realizar nuestro propósito vital que nos hace sentir que estamos dando un sentido a nuestra vida, que estamos siendo fieles a nuestro plan de vida lo que nos hace sentirnos realizados y completos y el Reiki nos ayuda a mantener encendido nuestro fuego interno y a aumentar la perseverancia yin que nos ayuda a mantener el compromiso de cumplir nuestro papel en la vida y a sentirnos seres trascendentes. El Reiki nos acerca a la iluminación al ayudarnos a desidentificarnos de nuestro Yo individual o Yo ego que nos mantiene en niveles inferiores de conciencia con una percepción subjetiva y limitada de la realidad que experimentamos como realidad verdadera cuando solo es nuestra realidad subjetiva y relativa condicionada por nuestra personalidad nuestros valores y nuestra educación. Las practicas de Reiki y el proceso de autosanación nos ayudan a integrar nuestra multidimensionalidad y van elevando nuestro nivel de conciencia hacia la vibración del Yo superior donde experimentamos una realidad más profunda y menos condicionada no sujeta a los condicionamientos racionales, sensoriales y emocionales y más permeabilizada por la conciencia de Comunión, de la Energía universal y acercándonos a la iluminación que es la conciencia más allá de toda conciencia donde solo hay Luz. El Reiki nos ayuda a ajustar nuestra percepción subjetiva de la realidad a la realidad verdadera disminuyendo nuestro nivel de ilusión (maya) y a liberarnos de la percepciones erróneas y de la ignorancia que es la causa de muchos de nuestros sufrimientos siéndonos experimentar nuestra trascendencia como seres multidimensionales.

 

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